El espacio público

Primera postal.
Madrugada del martes. 2am. A topadora limpia el gobierno de la ciudad junto a la policía metropolitana empiezan a demoler locales comerciales sobre la avenida Rivadavia. Una acción del estado que comienza a la madrugada es un dato en sí mismo. Un dato malo, teñido de un halo de oscuridad nocturnica. La topadora circula por una avenida histórica. Su altura cero es en la intersección con la calle Cacciatore. Declaraciones del jefe de gobierno: “hay que defender el espacio público”. ¿Defender? extraño verbo el que utiliza Macri. Las defensas suelen ser la respuesta a los ataques, en la guerra y en el fútbol. Hubiera sido más preciso un “ordenar”; si tuvieran algo de vocación social -o estatal a secas- un “organizar” en vez de un “defender”.
Segunda postal.
Martes por la tarde, hay que hacer tiempo por Retiro. Pantalla gigante en la plaza San Martín. Golazo, último partido de los octavos: España-Portugal. Ahí vamos. Novedad: una parte importante de la plaza, precisamente adonde está la pantalla, está cerrada. Listo, 200 metros de caminata para encontrar “la puerta” a una plaza(!). Primera novedad. Segunda novedad, en la puerta imaginaria, es así porque no hay tal, sólo que ahí no hay vallas que cierren el perimetro, personal de seguridad revisa mochilas. Nunca para estar o atravesar una plaza, es raro decir “entrar a una plaza”, alguien te revisa nada. Bueno, acá sí.
Mauricio es un creador.
Foto: vía gcba

Acuerdo totalmente. No sólo “ordenar” (¿o acaso “eliminar”?) no es defender, nada puede defender el Estado por la madrugada, quizás el territorio en una guerra. Tal vez la idea no está muy lejos de lo que se piensa desde el GCBA.
Por otra parte, también tuve la non-grata experiencia de intentar acceder a Plaza San Martín a ver otro partido el día antes: Chile-Brasil. La misma sorpresa tuve al ver el ¡¡cacheo!! además de la revisión de mochilas. Con un ingrediente más de lujo, era un cacheo “inteligente” o discriminador, ya que a quienes veníamos recién escapados de una oficina -esto es, vestidos más o menos con “buena presencia”, traje o pantalón de vestir, camisa, etc.- nos miraban y nos hacían señas de “pase, pase”, mientras que a quienes pasaban por ahí tal vez cadeteando, haciendo la calle, cartoneando o recién bajados de sus motos -con vestimenta mucho más de batalla, de calle, de laburante en serio- los revisaban como si entraran con turbante al aeropuerto de New York el 12 de septiembre de 2001. Postales de la ciudad.
Memo, como siempre, muy interesante observación. Abrazo.
Cacheo de clases!
Abrazo