Bienvenidas las derrotas

2010 Junio 6

A nadie le gusta perder en nada. A un proyecto político no le debería gustar perder, menos en uno de sus partidos más importantes como son las elecciones. Seguramente (obviamente) al kirchnerismo no le haya gustado perder ni la 125 en el parlamento, ni las elecciones del 28j. Pero esas derrotas también significaron mucho aprendizaje y mucha autocrítica, no la del tipo en donde uno va y dice públicamente “aceptamos tal realidad, y eso pasó porque nosotros hicimos mal tal cosa y del otro lado se hizo bien tal otra”. Corregir rumbos es hacer una autocrítica también. Sobre todo. Y el kirchnerismo sí sacó lecciones de esos dos acontecimientos. Ya los había sacado en la prehistoria de la era cuando en Misiones Rovira perdió con un cura el proyecto de modificación constitucional y la lección se tradujo en la imposibilidad de concreción de la voluntad reeleccionista de Fellner y de Felipe (un paréntesis: nos sumamos al post del Escriba y lo extendemos a Das Neves).

Un ejemplo de eso, después del 28j fue cuando el gobierno trató la ley de medios y accedió al reclamo del centroizquierda de quitar a las telefónicas.

Hace unos minutos, Alfonso Prat Gay en el programa de Clara Mariño, esa señora de modos tranquilos y amenos, pero jugadamente conservadora y neoliberal (al punto de haber llevado a Cavallo hace unos días a su programa) decía: “el gobierno aprovecha la dispersión y lucha de egos que se da en la oposición para robarle las ideas y legislarlas o ejecutarlas”. El derecho a la propiedad de la idea en política no es el derecho a la propiedad de la idea en un producto comercial: el robo de ideas ahí (el consenso sobre una política), no es algo que esté “mal” o prohibido, como sí puede estarlo, por ejemplo, en el caso de cualquier músico que quiera denunciar por plagio a un gran ladri como Lenny Kravitz. Y esa es una de las mejores prácticas y habitus que el kirchnerismo había tenido y de la cual se había extravíado durante un tiempo.

El conflicto del campo, el 28j y la ley de medios (esa suerte de paquete, de segundo plan quinquenal) produjo también otras cosas, puntualmente una: en la sociedad se cayeron las máscaras. Ahora está claro cuál es la discusión, en torno a qué ejes, y por ende, cómo queda posicionado cada uno en esa cartografía social y política. Si hay dudas sobre cuáles son los ejes, pasen por acá que Rubio lo explica mejor.

El tiempo va a decir cómo quedan las cosas, como siempre: primero con las primarias y después el 23 de octubre de 2011 a la noche. Pero que el camino optado por el gobierno es el camino indicado, desde acá no tenemos dudas. ¿Alcanzará?

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