“Si la agenda de cooperación se impone unilateralmente estamos hablando de una nueva forma de colonialismo”

Noticias del Sur entrevisto al Lic. Alí Mustafá, especialista en cooperación Internacional en las áreas de ciencia y cultura. Mustafá, quien fue Jefe de Gabinete del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires y Subsecretario de Gestión Cultural de la Secretaria de Cultura de la Nación, nos brindó su visión sobre el tema.
El concepto de Cooperación Internacional nace en el interés de ayuda mutua de las naciones para alcanzar un desarrollo igualitario de los pueblos. En sus orígenes, en los ’60, la noción estaba ligada de alguna forma al asistencialismo. Siendo que éste se encuentra atravesado por los vaivenes políticos – económicos ¿cómo se ha modificado su concepto y sus prácticas con sucesos como la Caída del Muro y el atentado del 2001?
El concepto se ha modificado y se modifica permanentemente porque las relaciones internacionales son dinámicas. Las transformaciones en el sistema internacional en los últimos 20 años, desde el Consenso de Washington a esta parte, contribuyeron a aumentar la brecha entre los países ricos y los países pobres. También hacia adentro de los países creció la distancia entre los sectores más favorecidos y los menos. Esta realidad trajo aparejada una insatisfacción en los países periféricos en el plano social, político, económico y medioambiental que necesitó de respuestas urgentes. Una es la cooperación vertical, o asistencialista como aquella dada por los EEUU a Europa con el Plan Marshall después de la 2° Guerra Mundial con la finalidad de disminuir las tensiones y mitigar el sufrimiento. La otra respuesta es la de sostener la estabilidad del sistema internacional para que los efectos negativos de las políticas de concentración económica desarrolladas por los países centrales no impacten directamente en sus sociedades, por ejemplo: llevar adelante proyectos de contención a los potenciales grupos de migrantes.
Por definición la cooperación debe suponer estrategias y metas comunes donde prime la igualdad entre las partes ¿Esto es así en la práctica?
Los países que financian la cooperación son los que definen los proyectos. Otra forma de cooperación es la cooperación horizontal; esta es la forma que se están dando los bloques emergentes como Suramérica a través de Petrosur, la UNASUR y sus distintos Consejos. Por ejemplo, luego del atentado a las torres gemelas los EEUU han reforzado su cooperación a proyectos relacionados a la lucha contra el terrorismo, las políticas migratorias y el narcotráfico. Tres temas que impactan directamente en los países centrales. Mientras que para nosotros, digo los países de América Latina, nos interesa más definir políticas sociales y de desarrollo, abordar la diversidad cultural, intensificar la ayuda a programas energéticos y de desarrollo científico. Aquí podemos ver una confrontación de intereses. Es por eso que no esperamos que vengan grandes recursos de los organismos internacionales de cooperación para estos temas.
En términos ideales, la cooperación debe servir para resolver diferentes problemas que atañen a un colectivo humano y eso debe ser acordado entre quien da y quien recibe cooperación. Si el que da me va a marcar la agenda política no está haciendo cooperación sino que está representando una nueva forma de colonialismo.
Existen una gran variedad de organismos de cooperación. ¿Se articulan entre sí?
Los organismos compiten por iguales espacios de acción. La diferencia es que algunos tienen más recursos que otros. En el campo de la educación, la ciencia y la cultura encontramos organismos con proyectos y fines similares; hasta tienen las mismas fuentes de recursos. En la letra de sus documentos vamos a ver las mismas recomendaciones. Solo se diferencian por matices, no por filosofías.
Debe destacarse que los Estados aportan cuotas a esos organismos y mandan a los ministros a sus reuniones reclamando y proponiendo prácticamente lo mismo en uno que en otro. No creo que haya una articulación, ni que ellos tengan interés de articular. La articulación estará dada en tanto y en cuanto los Estados la reclamen y la organicen.
¿En que situación se halla Argentina en el campo de la cooperación?
La Cancillería está haciendo en este campo el mejor trabajo en años, cuenta con un instrumento que es el Fondo de Cooperación Horizontal (FO-AR) que se encarga de impulsar la cooperación técnica entre países en desarrollo.
Nuestro país es dador y receptor de cooperación. Recibe cooperación de diferentes organismos internacionales y agencias con las que se firmaron distintos convenios marco. También con el FOAR se ha implementado la cooperación triangular que reúne por proyecto las capacidades de todos los actores que intervienen, optimizando recursos y obteniendo resultados más integrales. Así, por ejemplo, se está cooperando con Paraguay, Nicaragua o con algunos países del Africa Subsahariana. Con Haití, desde antes del terremoto de principios de este año, se coopera en el desarrollo de huertas comunitarias conjuntamente con la cooperación canadiense.
El MERCOSUR comenzó como un acuerdo regional con fines más económicos que políticos, pero este tipo de tratados, al implicar un flujo no sólo de bienes y servicios sino también de personas, contienen una dimensión cultural ¿Se han realizado avances en este aspecto?
El Mercosur Cultural ha sufrido avances y retrocesos desde su creación hasta hoy. Se explica porque el sector cultural sigue siendo muy vulnerable a los vaivenes políticos. Los gobiernos de la región creo que aún no han entendido la importancia que tiene la cultura –en el sentido más amplio del término- para la integración regional.
En este sentido el Mercosur tiene con la Cultura más deudas que logros en sus cuentas. Desde las reuniones técnicas ministeriales se avanzó en la construcción de distintos itinerarios (ruta de la Yerba Mate, las Rutas Jesuitas, el Camino del Gaucho) como denominadores comunes de integración cultural desde los territorios. Se intentó aplicar el Sello Mercosur Cultural (instrumento que permitirá la circulación de bienes culturales sin gravamen aduanero) pero la asimetría y discontinuidad de las decisiones político-administrativas de los gobiernos del bloque impiden hasta hoy su aplicación.
Se ha logrado anclar el Sistema de Información Cultural del Mercosur (SICSUR) pero no todos los países tienen el mismo grado de desarrollo de relevamiento de datos culturales que puede tener hoy la Argentina o Venezuela. Este instrumento, impulsado por la Argentina, es fundamental para tener un diagnóstico fehaciente de la situación del sector cultural en el Mercosur y desde ahí poder definir políticas y acciones conjuntas.
Lo cierto es que estamos hablando de políticas de Estado y por lo tanto hablamos de lo normativo, de lo que se regula. Pero si miramos este problema desde los pueblos en tanto productores de cultura la realidad es muy distinta, más rica y aún más compleja.
Hace unos días Néstor Kichner fue nombrado Secretario General del UNASUR. ¿Cuál cree Ud. que es la importancia de ese nombramiento?
Siempre el reconocimiento internacional es importante más allá de quien lo reciba. Lo digo porque no entiendo cómo la oposición pudo haber criticado la decisión unánime de una docena de Estados al haber nombrado a Néstor Kirchner al frente de la UNASUR. Este nombramiento es muy importante porque en los organismos internacionales nuestro país hacía muchos años que no tenía representación al más alto nivel. Esto demuestra fundamentalmente el reconocimiento a una política exterior que desde el 2003 ha sido firme y coherente, con objetivos muy precisos como trabajar por la unidad Suramericana. Perón decía en el 2000 nos encontrarán unidos o dominados, le erró por unos años nomas.
¿Qué vacío viene a llenar el UNASUR en el ámbito de la cooperación internacional?
La Unión de Naciones Suramericanas en su documento constitutivo expresa la necesidad de fortalecer la soberanía y la independencia de los Estados que la conforman con el objetivo de construir un espacio de integración económico-político, social, cultural, educativo, energético, en fin en todas las áreas posibles. Este espacio de diálogo se da en un contexto internacional de crisis donde esta región tiene un crecimiento sostenido desde 2003 de aproximadamente un 5% anual, con buena recaudación fiscal y con crecientes niveles de contención social de los sectores más vulnerables, dicho esto en términos generales.
En América Latina hemos tenido crisis por lo menos desde los últimos 60 años, y el factor común era la debilidad de las estructuras de las economías locales cuyas causas las estudian y describen mejor los economistas.
En el campo de la cooperación el hecho de abrir un espacio de diálogo para la concertación ya es un paso importante. El aprovechamiento de los recursos naturales de la región plasmado en la integración energética desarrollada con el proyecto Petrosur por un lado, la integración financiera con el Banco del Sur, la cooperación entre las autoridades judiciales de los países de la UNASUR y la creación del Consejo Suramericano de Defensa son algunos ejemplos que indican que se está avanzando y mucho. Pero lo que considero más importante es la cooperación en materia de migración, donde el migrante es sujeto de derecho pleno, mientras que Europa o los EEUU vuelven a expulsar inmigrantes. En este asunto la legislación argentina está a la vanguardia de todos los países del mundo.
