Kirchner a la UNASUR: una hipótesis
Según parece, en la próxima reunión de presidentes de Sudamérica, los mandatarios elegirán finalmente a Néstor Kirchner como Secretario General de UNASUR. ¿Por qué? ¿Por qué justo a Kirchner? Una razón que explica, al menos, que el hombre esté entre los candidatos fuertes, es evidente: el subcontinente no tiene aún ex presidentes que representen la etapa de cambios y trasformaciones pos neoliberales. Repasemos. Hugo Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Evo en Bolivia, Lugo en Paraguay y Lula en Brasil no tienen detrás ex gobernantes identificados con los procesos políticos actuales. Cada uno de ellos es el Kirchner de su país. También habría que sumar los casos de Colombia y Perú, donde tampoco las fuerzas de Uribe y García tienen un retaguardia presidencial en la que confiar. Eso deja a la Argentina en un lugar sólo compartido por Uruguay y Chile. Las experiencias “largas” y sin liderazgos unívocos de la Concertación y del Frente Amplio fabricaron ex mandatarios con prestigio social que podrían asumir ese puesto de “primus inter pares”. Pero la reciente victoria de Piñera en Chile estrecha aún más las opciones de los cardenales latinos: no suena lógico que el nuevo gobierno de centroderecha chileno regale un puesto con alta exposición y (aparente) poca conflictividad a Lagos o Bachelet, dirigentes que ya están pensando en disputarle el poder dentro de cuatro años.
Aún habría que explicar por qué no es Tabaré, o incluso el mismo Lula -figura que contaría con la aceptación de su propia oposición interna-. En el caso de Brasil podría argumentarse que la dirección formal del bloque se sumaría, así, al desequilibrio de una integración donde uno de sus componentes representa alrededor del 50% de las riquezas, la población y el territorio de la UNASUR. El liderazgo de Brasil es indicutido e imprescindible, y por eso mismo no hay necesidad de sobreactuarlo.
Todo lo dicho sirve como decantamiento de posibilidades, pero todavía queda explicar por qué los gobiernos se inclinarían por una figura que está lejos de ubicarse en el lugar de “indiscutido”, ni adentro de Argentina, ni afuera. En los medios sudamericanos -que comparten muchos de los vicios de los medios locales- la figura de Néstor Kirchner aparece con frecuencia más relacionada a los liderazgos disruptivos al estilo de Chávez, Evo o Correa, antes que a las moderaciones de salón diplomático de un Lagos o un Tabaré.
La hipótesis, entonces, sería: tal vez la elección de Kirchner inaugure la era de las alianzas políticas regionales. ¿No puede entenderse como un respaldo político a la continuidad del kirchnerismo en la Argentina la unción del que será probable candidato a presidente ( y jefe político) de esa fuerza, como Secretario General? Más allá de Botnia, ¿alguien duda de que el Frente Amplio y el gobierno de Mujica prefieren a Néstor 2011 antes que a Macri? Que decir de Bolivia o Paraguay, con gobiernos necesitados de contar con un teléfono rojo con Buenos Aires para sortear intentos de desestabilización o estrangulación económica.
La elección de Kirchner el 4 de mayo marcaría el nacimiento de un tablero de ajedrez político que comienza a desbordar las fronteras. Si el cambio de signo en Chile no trajo alegrías a sus vecinos “atlánticos”, tampoco tiene el peso específico para alterar el curso general del sub contienente. En cambio, una interrupción (y dada la historia argentina, suelen ser interrupciones bruscas) del pos neoliberalismo en casa, sí abriría un cono de sombras sobre el futuro de las demás experiencias regionales. Cuanto menos, se acortaría mucho el margen de acción de los chicos y Brasil perdería a su aliado más estratégico.
La elección probable de Kirchner tiene tanto de política exterior como interior, tanto de solidificación de una estructura regional, como de “banca” de los demás países para uno de los proyectos nacionales que más viene impulsando la integración económica y política. Los presidentes sudamericanos le estarían mandando un mensaje claro a los propios argentinos: Kirchner es uno de nosotros, lo bancamos y queremos que nos represente. Un gesto de apoyo que vale mucho, más en la actual disputa de alto contenido simbólico que se viene desarrollando en el país. Esta hipótesis explicaría también la alteración opositora que -probablemente sin mucha recepción- intenta arruinar el asunción, lanzando declaraciones de advertencia a sus supuestos espejos (Lula, Tabaré). ¿Cómo explicarán que esos mimados referentes del establishment local elijan a un dictador, o cuanto menos a un dirigente despótico y autoritario?¿Llega la “kaja” de la ANSES para disciplinar a mandatarios de otros países? El efecto simbólico será importante, en la misma medida que sea bien administrado por el gobierno. Las cartas de Carrrió a las embajadas deberán agregar ahora que la persecución interna es dirigida por el jefe de un organismo internacional, y el “aislamiento del mundo” como muletilla deberá descubrir su verdadera cara: lo que duele es el alejamiento (relativo) del imperio.

Vamos con la región. Buena la nota.
Abrazo
Claro y acertado el análisis de un hecho que por ahora no tiene demasiada repercusión en los medios locales, tal vez por eso de que “el “aislamiento del mundo” como muletilla deberá descubrir su verdadera cara: lo que duele es el alejamiento (relativo) del imperio.”
Abrazo