“El gran debate es si es universal el derecho o si todavía tenés que deberle a alguien para acceder a cuestiones esenciales y vitales”

2010 Mayo 7

adolfo aguirre 3

Noticias del Sur entrevistó a Adolfo Aguirre, el Secretario de Relaciones Internacionales de la CTA y el Secretario General de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur, una instancia de coordinación que involucra a la CTA y la CGT, la CUT de Brasil y al PIT-CNT del Uruguay, entre otros.

El mundo del trabajo sufrió importantes transformaciones en la Argentina y en la región en los años `90 al calor de la flexibilización. A partir del año 2000 se empiezan a consolidar nuevos gobiernos que vienen a romper con el neoliberalismo o a ponerle límites ¿Cómo evalúas estos primeros 10 años del siglo XXI al calor de las transformaciones políticas que hubieron y cómo repercutió eso en el mundo del trabajo?

Nosotros estamos en un ciclo de recuperación de derechos y no de consagración de nuevos derechos todavía en lo que hace a la relación capital – trabajo porque América Latina todavía no tiene una estrategia de desarrollo productivo, con creación de trabajo y generación de empleo, y depende todavía del esquema de globalización, del esquema de comercio, en el que manda el capital y no logramos todavía instaurar un esquema de comercio justo; entonces, si bien venimos de un esquema en el cual resistimos una estrategia que estuvo basada en el desempleo para bajar los costos laborales y en la desigualdad para incrementar pobreza e indigencia, en esa resistencia en algunas cuestiones perdimos y en otras hubo resistencia y logramos entrar en un ciclo de recuperación de derechos.Este proceso de desempleo y desigualdad también fue posible porque existió un alto nivel de asociativismo entre organizaciones empresariales, algunos sectores sindicales, religiosos y comunicacionales que generaron voceros, pajaritos repetidores en todos los ámbitos, que decían que el único plan posible para el mundo era ese.

Además de ser el Secretario de Relaciones Internacionales del CTA sos el Secretario General de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur, eso te permite tener una mirada más amplia ¿crees que hay realidades comunes o ves  muy dispar la situación en los países de la región en relación al mundo del trabajo?

Lo dispar acá es en el mundo del trabajo, por ejemplo: la Argentina, Uruguay y Brasil tienen negociación por rama de actividad, el resto de Latinoamérica tiene organización por empresas, a tal punto que en Chile tenés 700 sindicatos de la construcción, mucha fragmentación y dificultades de equilibrar las cuestiones armoniosas como dicen los chinos, o sea que gane el capital y que gane el trabajo. Tenemos países como Bolivia que solamente el 10% de lo económicamente activo está en el mundo registrado, el resto se mueve o por cuestiones culturales o por cuestiones de desarrollo de ese país en la informalidad. Cultural porque los aymara y otros pueblos originarios tienen tradiciones de comerciar en la calle permanentemente, ese es su trabajo, digo para no estigmatizar.

La buena es que tenemos más legalidad que antes, no estamos en un periodo insurrecional con lo cual así como la Barrick Gold quiere convertir en ley su extracción de los recursos naturales, nosotros tenemos que convertir en ley la universalidad de los derechos que deseamos. Esta etapa tiene estas características, con lo cual estamos ante un sindicalismo que no solamente discute salarios, ropa de trabajo y salud laboral, si no que somos sujeto político y tenemos pensamiento sobre todos los temas de la época en la que nos toca intervenir.

¿El ámbito de los derechos, de lo legal, es el central entonces?

Acá el gran debate revolucionario es si es universal el derecho o si todavía tenés que deberle a alguien para acceder a cuestiones esenciales y vitales: cómo consolidas y expandís democracia o si solamente el tema democracia es la cuestión electoral.

También tenemos cosas para ubicar en otros planos. Si nosotros tuviéramos que pasar por Ecuador, Bolivia y Venezuela, podríamos decir que ahí está lo más avanzado del constitucionalismo latinoamericano. Ahí ya hay una tesis del nuevo constitucionalismo regional que se desenchufa del esquema constitucionalista norteamericano, base de nuestras constituciones, y del formato francés en el tema de los derechos. Lo de Argentina, en este punto, es un atraso total. Si vemos como está estructurado el comercio, la industria y las burguesías, Brasil y Argentina están más avanzados con lo cual te aparece otro esquema de derechos en los cuales hay que  negociar. Brasil, por ejemplo, ha logrado recuperar determinadas cuestiones en términos de derechos para los trabajadores. Ellos tienen lo bueno que implica ser un actor global, pero la contrapartida es que tiene demandas globales; o sea, se planta a negociar con Rusia, con China y con India y aquellos en muchos casos tienen demandas nacionales que lo llevan a esquemas de flexibilización del trabajo.

¿Cuál es la tasa de sindicalización en la región?

A nivel mundial es de un 20%. En nuestra región, fundamentalmente en el cono sur, las tasas de sindicalización son muy altas: por ejemplo en la Argentina estamos alrededor de un 40 %, muy similar al Uruguay. En Colombia ésta es de un 9%, en Centroamérica están en el  2%, la derrota ahí es catastrófica.

¿Y en Europa?

En Francia, Italia, España, Portugal es baja, alrededor de un 25%; en los países nórdicos la tasa es altísima, podés encontrarte por ejemplo en Noruega o en Suecia con un 60%, por el esquema de seguridad social que tienen, el cual es muy interesante.

Antes dijiste que en esta etapa los trabajadores no sólo deben discutir por las condiciones de trabajo, ¿en qué otras discusiones deben intervenir?

Los trabajadores, en este ciclo, estamos obligados también a construir el modelo productivo. En otros ciclos el modelo productivo pudo venir del pensamiento político en el estado; éste era el regulador, encargado de ubicar al país o a la región en el concierto de las naciones. Hoy se trata de cuotas y manda quien le toca a cada región. Por ejemplo, un esquema es un fuerte asociativismo con Brasil, y ahí nosotros estamos destinados a caminarlo tanto entre trabajadores, empresarios y a nivel de gobiernos. Hay cinco ejes: industria naval, energía nuclear, el ramo financiero, transportes y vías navegables, y producción para la defensa. Son cinco ejes estratégicos en donde se debate si eso lo hacemos en la región o si lo producen en otros lugares.

Hace muy poco tiempo fue descubierto petróleo frente a la bahía de Santos en Brasil, mucho, no sé para cuanto tiempo. Están disputando si Petrobrás va a hacer 50 barcos. El debate es si se hacen en Corea o se hacen en Brasil y en Argentina, bueno yo estoy obligado a un fuerte asociativismo para que 5 barcos, por lo menos, se hagan en el Astillero Río Santiago. Ese trabajo lo tengo que buscar yo porque el gobierno en muchos casos no te trae trabajo o porque hay lobbies que operan en el medio. Te doy otro ejemplo, Bolivia tenía que hacer 80 barcazas y se hacen en Corea porque pasó un lobby que habrá hecho una mejor oferta y en vez de hacerse en un astillero brasileño o argentino se terminan haciendo en Corea, o sea que el trabajo, que va a dejar 80 millones de dólares, va a estar en Corea.

¿Qué niveles de articulación existen desde las centrales con los gobiernos?

En el terreno teórico coincidimos, si nosotros nos juntamos con la Cancillería argentina y con el Ministerio de Trabajo argentino y con el Ministerio de Economía, coincidimos, lo que no hay es sustentabilidad en la habilidad que tienen otros actores de estar permantemente activando en el terreno del capital. Ojo! el capital no es de izquierda ni de derecha, no nos volvamos locos con ese delirio porque China devino de socialismo a capitalismo de mercado, entonces no bailemos mal, porque te pasa un esquema de que deja más dinero la importación y tenés hasta cámaras empresarias anotadas que cierran sus fabricas con trabajadores argentinos, brasileños, paraguayos, lo que sea, y se convierten en despachantes de aduana.

Para que esto no suceda tiene mucho que ver la capacidad de alianza que nosotros tengamos para demostrar que este esquema genera mil puestos de trabajo y el otro una oficina con 4 personas. Es más atractivo retardar el tema de la circulación de personas y es mucho mas dinámico agilizar la circulación de mercancías, es más dinámico hacer grandes obras de comunicación para la extracción de recursos y no hacer grandes obras para la comunicación de complementariedad productiva, pero eso va a llegar, en eso nos estamos organizando y estamos trabajando. En este ciclo tenemos un sindicalismo que tiene capacidad de negociación y también capacidad de propuesta, estamos obligados a ello.

¿Cuáles son los temas que hoy ocupan un lugar central en la agenda sindical?

El tema más político que hoy tiene el sindicalismo, no sólo en la región sino en Latinoamérica y también en Estados Unidos, es para qué vas a cuidar los sindicatos si ya no tenés trabajadores sindicalizados. La mayoría de los trabajadores está fuera del mercado formal, si bien en la Argentina hay mucho esfuerzo para poner como centro el tema de salir del trabajo no registrado, de la informalidad, todavía hay un camino por recorrer, con fuerte resistencia de las patronales. En Chile sólo el 4 % de las empresas tienen negociación colectiva, en la Argentina no todas las empresas permiten la elección de delegados, o sea que los derechos ciudadanos terminan en la puerta de la empresa y dentro de la empresa hay otros derechos que lo impone el esquema mundializado del poderío empresarial de las transnacionales, ahí lo que jugaría de arbitro todavía es débil. En términos de inspección del trabajo hay un camino para recorrer.

¿A nivel bloques cómo evaluas la situación actual?

Se pretende hacer una negociación de bloques desiguales, Europa tiene moneda común, tiene una estructura financiera única y tuvo un esquema de compensación para los más débiles, España y Portugal, donde la integración jugó un papel central. Acá tenés cumbres cada 6 meses, se definen cuestiones que tienen que ver solamente con el comercio y se dificulta avanzar por ejemplo en el tema ambiental o en el tema laboral. Vendría muy bien que la región tuviera un protocolo socio laboral que permita nivelar para arriba, porque si no te quedan Argentina y Brasil zafando y te quedan Uruguay y Paraguay salvándose como puedan, con lo cual después te encontrás que unilateralmente Uruguay quiere avanzar a determinadas cosas, porque tiene que armar una economía y Paraguay avanza a la informalidad de todo.

Pensar en región es todo un tema, yo dividido los 4 grandes puntos de integración que son: MERCOSUR, que nace como mercado, pero es el más avanzado en términos de institucionalidad; vos ahí tenes un parlamento del sur, tenes la reunión de los cancilleres, de los ministros de trabajo, la reunión de los presidentes; o sea, tenés que negociar y se negocia donde hay instituciones, donde no hay instituciones son todos dichos. Después tenés UNASUR que creo que ahí el punto mas fuerte es poder lograr la estructura financiera regional, lo que sería un dato político mundial porque dejarías de imaginar que se va a reacomodar el Fondo Monetario, el Banco Mundial, que han sido generadores de crisis y todavía algunos pretenden que ellos vuelvan a garantizar un funcionamiento que sea benévolo para todos. Después está el ALBA, que es bueno para los países con sus gobiernos que están ahí pero tenés la mala de los que no están. La cuarta es la Cumbre Latinoamérica y Caribeña, ya se hicieron dos, una en Brasil y hace poco otra en Cancún, que son esquemas donde aparecería en un tiempo, en la multipolaridad, un bloque grande que negocie no por las partes. Porque lo que pasa ahora es que viene la Unión Europea y se come a Colombia, a Perú, a Centroamérica y pretende o negociar con Brasil y Uruguay o con el MERCOSUR en un esquema de desigualdad porque imagínate que lo único que puede entrar, que acá muchos lo van a festejar, son las cuestiones alimentarías. Si nosotros no tenemos manejo de transferencia de tecnología y manejo de patentes estamos fritos y para eso hay que modificar cuestiones del comercio.

¿Cómo te imaginas una agenda de los trabajadores, en particular de la argentina pero también de la región, para la próxima década?

Hay dos grandes temas, el primero es plantear que no puede haber uniformidad si no que va a haber transformación con varias historias y con sujetos distintos. En Bolivia vamos a tener a Aymaras, Quechuas, etc., organizados con un nuevo estado plurinacional y ese va a ser el sujeto principal. En la Argentina, Brasil, Uruguay, Colombia y Venezuela el sujeto principal es la clase trabajadora.

Para salir del statu quo de lo posible e ir a lo necesario,  la agenda de la próxima década es anotar cuáles son las prioridades de lo necesario. En esta agenda de estos primeros 10 años anotamos lo posible, pero no es transformación, en eso y en dar cátedra de salir de lo posible para entrar a lo necesario el ejemplo es Bolivia, que empezó a construir las nuevas leyes de la economía para el estado plurinacional, porque todavía tienen el estado plurinacional pero con las leyes del estado neoliberal. Acá un punto importante es la expansión de la democracia hacia la universalización de derechos, o sea que nadie tenga que tener un intermediario para los derechos esenciales y vitales, poniendo que no hay ningún valor jurídico por encima de la vida humana, eso es una pelea.

El otro gran tema es tener una estrategia de desarrollo productivo, científico tecnológico donde tengamos manejo de tecnología y tengamos el desenchufe del tema de las patentes, cosa que no se está discutiendo para nada. Eso es un planteo emancipador.

Tenemos dos frentes: uno es Europa manejando el Atlántico y en el otro están Estados Unidos y China manejando el Pacifico, entonces obviamente si querés venderle trigo a China te van a decir “bueno yo te compro todo el trigo pero vos me tenés que comprar todo lo que yo hago”, asi son las relaciones comerciales, entonces en la diversificación para no profesionalizarnos en lo agroalimentario, nosotros tenemos que tener una variedad de respuestas anticipadas para imaginar los próximos 10 años. La manufactura mundial se tendría que fabricar acá, no solamente en Brasil y Argentina que estarían mas o menos cubiertos, pero en términos de región sería muy poco solidario e hipócrita tener un discurso súper latinoamericanista, revolucionario, y en realidad después zafar lo de Argentina y lo de Brasil que es lo único que entra y no tener una estrategia regional.

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