Defensa y goles

2010 Abril 7
por Emanuel

EEUU acaba de anunciar su tercera estrategia militar desde que se terminó la guerra fría. 3 en casi 20 años. Aunque no funciona así, si se hiciera un promedio nos da que planifican una cada casi 7 años. No esperan que el futuro llegue, lo salen a construir. Si a eso le agregamos el rol que el sistema político de ese país le ha asignado históricamente a sus fuerzas armadas, estamos hablando de un área muy jerarquizada. Algo a lo que se apuesta y se va a apostar con plata, instituciones, innovación, tecnología y recursos humanos. Primero para meter miedo; si es necesario, para gatillar. Para sostener un orden global y un beneficio local que viene desde el fin de la segunda guerra en occidente y desde el fin de la guerra fría en casi todo el mundo.

Otro país que ocupa el centro de la vidriera mundial es  Alemania. Éste le asigna al jefe de estado y del poder ejecutivo, también el rol de canciller. El ministro de relaciones exteriores, allá, ocupa el rol de vicecanciller. La importancia que le dan a su política exterior también es mucha.

En América latina, tras las crisis terminales del neoliberalismo, en los últimos diez años se le comenzaron a abrir las puertas a gobiernos de distinto signo pero con el denominador común -amén de las diferentes intensidades- de romper con ese  hecho maldito. No obstante ello, los EEUU conservan dos fuertes aliados: Colombia y México. Dos de los cinco países más grandes de la región en cuanto a población, recursos económicos, pbi per cápita; en fin, dos aliados con volumen. Con eje en el narcotráfico y el terrorismo, en el plano político militar esa relación se materializó bajo los planes Mérida y Colombia. Hace unos meses se reforzó con la puesta en actividad de la cuarta flota.

Salvo estos dos países, en la mayoría restante de la región se desarrolló una política exterior orientada a ganar márgenes de autonomía política, económica, financiera y militar. Si bien no siempre se pudo cristalizar en acuerdos más sólidos que declaraciones, encuentros y fotos, la cantidad de países detrás de ella y los avances que no fueron pocos para una empresa tan costosa, al punto de ser inédita tras DOSCIENTOS años de independencia política de los virreynatos e imperios, ha sido enorme.

El Mercosur es el instrumento (la institución) más sólida con el que la región cuenta. El tono político impreso por los gobiernos posneoliberales, que vino a profundizar la unidad aduanera, es el avance más significativo en años, décadas y siglos.

Si el Mercosur es un escudo, Brasil y la Argentina son su primer anillo. Pero si estos dos países no son la vanguardia va a ser muy difícil que además de escudo sea una espada. Como en el Barcelona hacen falta todos, pero sobresalen dos: su central y capitán, Tarzán Puyol y el cuasi inhumano Messi.  Defensa y goles.

Argentina y Brasil

En los últimos treinta años pasamos de las hipótesis de conflicto a abrir nuestras puertas. La convertibilidad y la revaluación actual del real fortalecieron, no siempre de la manera más ecuánime, los intercambios económicos. Sí fue mucho más recíproco el intercambio turístico, con sus innegables consecuencias derramadas hacia el conocimiento y la integración cultural (¿cuántos brasileros habrán aprendido a bailar tango  y cuántos argentinos han incorporado la caipirinha a su dieta en los últimos años?).

Sin embargo, en los últimos tiempos la relación parece haberse limitado a aspectos bilaterales. Las noticias más recurrentes nos hablan de constantes roces comerciales: conflictos por las licencias automáticas o cupos de exportación e importación. Es lógico que suceda esto en un contexto de crisis financiera internacional en donde ambos países perdieron mercados donde colocar sus producciones.

Toda relación tiene momentos de roces, no es algo dramático ni destructivo, como muchos medios concentrados de ambos países tratan de pintar. Sin embargo si Argentina y Brasil dedican todas sus energías a contemporaneizar las relaciones comerciales entre ellos se pierde de vista el bosque.

Si no se avanza en la construcción de nuevas instituciones, edificios -políticos y literales- cuyos cimientos se metan bien debajo de la superficie, como el banco de desarrollo, tribunales de justicia que suplanten a la Haya, el consejo de defensa, la comisión sobre obras de infraestructura compartidas y un instituto supranacional (compuesto por las cancillerías, universidades, cámaras empresariales, sindicales, etc.) que forme los  futuros cuadros técnicos para estas empresas, el futuro de América del sur va a ser más bilateral que regional.

La integración por abajo parece ser bastante sólida y permanente, pero ésta responde a lógicas de intercambio económico y social: cuántos pibes que en otra época a los 20 años viajaban por Europa, ahora se calzan sus pantalones rayados del altiplano, ponen un disco de Manu Chao en el mp3/4 y recorren la región. No será una tendencia política, pero sí una tendencia profunda, climática.  Eso tiene que profundizarse, seguro. Pero en este momento es central avanzar con la integración por arriba, sobre todo porque en octubre de este año hay elecciones presidenciales en Brasil y en octubre del próximo en Argentina.

En este proceso, Argentina y Brasil (como en la suma, el orden de los factores no altera el producto) tienen que ser vanguardia, tienen que hacerle un doble click al futuro.

2 Comentarios deja otro →
  1. 2010 Abril 8

    Exacto. Y muy cierto los últimos dos párrafos.

  2. 2010 Abril 9

    “Si no se avanza en la construcción de nuevas instituciones, edificios -políticos y literales- cuyos cimientos se metan bien debajo de la superficie, como el banco de desarrollo, tribunales de justicia que suplanten a la Haya, el consejo de defensa, la comisión sobre obras de infraestructura compartidas y un instituto supranacional (compuesto por las cancillerías, universidades, cámaras empresariales, sindicales, etc.) que forme los futuros cuadros técnicos para estas empresas, el futuro de América del sur va a ser más bilateral que regional” muy bueno che. teniendo en cuenta ésto, puede ser bueno lo de Néstor a la UNASUR. un tipo con vocación municipal que entiende la política como sinónimo de “obras”. saludos

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