Ella y el
“Es necesario volver a conciliar la demanda con la oferta a través de procesos de financiamiento, para que el sostenimiento de la rentabilidad se aumente, pero no por aumento de precios sino de volumen, de mercado y de consumidores, para no terminar en los cuellos de botella históricos que han terminado sepultando procesos económicos”, argumentó la jefa de Estado.
“Durante muchas semanas van a seguir escuchando hablar de crisis y la bolsa va a subir y va a bajar”, dijo Lula a centenares de trabajadores de un astillero de Río de Janeiro. “No se amilanen, porque hay que trasmitir la certidumbre de que este país encontró su destino y no hay nada que lo haga volver a la era de la miseria y el desempleo de millones de trabajadores” agregó Lula en un discurso de tono nacionalista.
Como muestra basta un botón. Son dos pequeños extractos de discursos recientes de Cristina y Lula, ambos para un auditorio similar de trabajadores y dirigentes sindicales. Pueden ser útiles para comprender por qué a pesar de ser administraciones similares en sus políticas y programas sociales, que apuntan a engordar un mercado interno históricamente raquítico, devolver conquistas sociales perdidas y recuperar símbolos nacionales, tienen presentes políticos tan dispares.
Anotemos:
1) Los dos son discursos que tratan problemas económicos complejos e intrincados, de por sí alejados de las vivencias cotidianas de la mayoría de las personas. Los dos son un intento -con resultado distinto- de trasparentar la entelequia “economía”. La economía no es un ente abstracto, depende de la lucha política, de la puja de intereses.
2)Hay uno en que la palabra presidencial interpela directamente a su auditorio. No es un discurso con la mirada puesta en un punto fijo del horizonte, si no en un cara a cara: te miro y te digo. El otro, en cambio, tiene un tono impersonal, dónde todos (y nadie) pueden sentirse aludidos. Las mismas palabras podrían ser dichas frente a empresarios, políticos, en un canal de televisión, etc.
3) Hay uno que pide una acción, una actitud concreta a sus representados. “No se amilanen”, pide. Un dirigente bajando línea, un discurso político. El otro flota en el terreno del análisis y guarda una profunda confianza en el demostración teórica de la verdad. No es, por lo tanto, un discurso político.
4) Uno se entiende, el otro no.
La lista podría seguir, pero lo central es la relación de ausencia/presencia del destinatario. Es para vos, che. Es para vos que hacemos esto y no hacemos lo otro. Y como es para vos, te hablo a vos. Si eso no pasa (y por estas pampas hace tiempo que no pasa) la sobreexposición mediática de Cristina no aclara, oscurece. Y la gente, ésa olvidada por la palabra presidencial argentina, saca conclusiones que no guardan ninguna relación con lo que se habla: que es soberbia, que se maquilla mucho o poco, que el botox, que la ropa, que el gesto. Son desesperados intentos de las personas por entender el lenguaje corporal, después de confirmar una y otra vez, que el lenguaje hablado de CFK no está construido para ellas.
