Bancos centrales en la periferia

2010 Enero 8

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La coyuntura nos obliga. Abajo una pequeña y veloz investigación sobre la situación de los Bancos Centrales latinoamericanos con sus respectivos gobiernos. No hay muchas sorpresas, salvo Brasil y Uruguay. El primero si bien tiene una autonomía “de hecho”, tanto el PT como el propio Lula se negaron a reafirmarla por ley. Y las insistencias por parte de la derecha y la banca continúan. En Uruguay reformaron la Carta Orgánica a la Uruguaya: sin mucho bombo, pero lo hicieron, reformando sus objetivos, vinculando a las metas del Banco con la producción y el empleo y fijando algunas normas para que actúe en coordinación con el gobierno. En Venezuela, el BCV tiene menos autonomía que la mano derecha de Scioli y algo similar ocurre en Ecuador. Lo que es importante destacar que prácticamente todos los bancos centrales tuvieron reformas “independentistas” en los comienzos de los años 90 y que su actual situación constituye un buen termómetro para ver los niveles de abandono del esquema neoliberal por parte de los gobiernos de la región. Abajo el caso x caso. Y más abajo el post de ayer, que tuvo poca portada.
En Brasil:
“Para exemplificar, a economista cita o pré-candidato do PSDB à presidência, José Serra, que defende publicamente taxa de juro baixa. “Se ele quiser mudar o presidente do BC e, por canetada, reduzir a taxa de juros, ele pode, porque a autonomia [do BC] é de fato, e não por lei.”
O BC do Brasil tem trabalhado com “autonomia bastante grande” desde a gestão Fernando Henrique Cardoso, dinâmica que teve continuidade no governo do presidente Luiz Inácio Lula da Silva, afirma o professor Alkimar Moura, da Escola de Economia da Fundação Getúlio Vargas (FGV).
Ele ressalva, entretanto, que, apesar da autonomia técnica, em termos administrativos o BC não é independente da Presidência da República.
“A diretoria do BC nunca conseguiu ter mandatos fixos. Qualquer diretor e presidente do BC pode ser demitido pelo presidente da República. Do ponto de vista formal, não existe autonomia administrativa.”
En Venezuela:
“El Gobierno bolivariano de Hugo Chávez sigue apretando al negocio bancario y no ha sido una excepción en la política seguida por el caudillo venezolabo el cambio de los estatutos del banco central, que a partir ahora tendrá competencias para financiar programas considerados “prioritarios” por las autoridades o PDVSA.”
En Uruguay:
“En cuanto a los objetivos de la entidad en el plano monetario, la ley sustituye el propósito de «velar
por la estabilidad de la moneda nacional» que fi guraba en la Carta Orgánica de 1995 por el de «velar
por la estabilidad de los precios contribuyendo a los objetivos de crecimiento económico y empleo»
Entre los principales cambios contenidos en la nueva carta orgánica del BCU figuran aspectos relacionados con su estructura. Por otro lado, se crea formalmente el Comité de Coordinación Macroeconómica -que en la práctica viene funcionando desde 2004- integrado por el BCU,  y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), dedicado establecer los criterios y las metas de la política monetaria”.
En Ecuador:
“La pérdida de independencia del Banco Central del Ecuador, que se refrendó con la aprobación por parte del congresillo de las reformas a Ley de Régimen Monetario y Banco del Estado, eliminó la autonomía del Central y estableció una nueva conformación del Directorio de esta entidad y sus atribuciones. En el Directorio no existen ahora integrantes independientes del Gobierno.”
En Chile:
“El ministro de Hacienda, Andrés Velasco, expresó paradojalmente que con la elección de Vergara “se verifica una vez más la autonomía del banco” (23/12/09). ¿La autonomía se produce si lo proponen las fuerzas de derecha y su candidato presidencial da el visto bueno?  En verdad, es una “autonomía” que corresponde a un cuoteo político que viene desde el fin de la dictadura y que se ha expresado, por regla general, con la nominación de tres personeros de la Concertación y dos de la llamada Alianza por Chile. En los veinte años transcurridos desde la vigencia a fines de la dictadura de la actual ley orgánica del Banco Central han existido dos excepciones. Una al constituirse el primer consejo en que se nominó por dos años a un presidente de consenso entre la Concertación y la dictadura, Andrés Bianchi, después que Pinochet intentó designar a todos sus integrantes, y la segunda durante el gobierno de Lagos en que se nominó como su presidente, rompiendo el cuoteo habitual, a uno de los máximos exponentes en el país del pensamiento neoliberal, Vittorio Corbo, y se generó, por tanto, como expresión de “autonomía” una mayoría de derecha.
En el Senado la designación de Vergara se aprobó con únicamente dos abstenciones, la de Mariano Ruiz Esquide que la fundamentó en un problema de fondo, que no comparte el sistema de elección. Y la segunda de Alejandro Navarro que planteó otro tema central como es mejorar la representatividad del consejo, en el cual se ha expresado casi siempre un absoluto consenso detrás de los esquemas de política seguidos.
Uno de los escasos puntos que trascendió de la exposición de Rodrigo Vergara ante la Comisión de Hacienda fue su plena coincidencia con la no intervención del Banco Central ante los desajustes cambiarios, manifestando que el instituto emisor sólo puede intervenir cuando existe un desequilibrio de la paridad, lo cual en su opinión no existiría en la situación actual, a pesar de los efectos negativos que tiene su nivel en amplios sectores económicos. Por tanto, se sumó a una posición de no intervención que dificulta el proceso de recuperación de la economía nacional y que es absolutamente funcional a la visión de esperar que los mercados resuelvan los desequilibrios.”
En Colombia
“En tal sentido, el Banco puede negarse a atender requerimientos que eventualmente pudiera formular el Gobierno para cubrir faltantes fiscales. La independencia de la autoridad monetaria es un factor de significativa importancia para la credibilidad de las medidas que se adopten, lo cual redunda en un aumento de su efectividad.”
En México:
“La autonomía del banco central impide que el gobierno y los diputados y senadores, electos por los mexicanos, puedan establecerle metas, corregir sus programas, cambiar a sus funcionarios. La elite del banco central decide lo que se propone hacer, cómo informará de su cumplimiento, fija las correcciones a sus metas, sin consultar a nadie. Su autonomía ha permanecido intocada desde los tiempos del salinato. La inflación ha estado ciertamente bajo control, pero nadie duda que eso ha costado a la economía varios puntos de crecimiento.”

La coyuntura nos obliga. Abajo una pequeña y veloz investigación sobre la situación de los Bancos Centrales latinoamericanos con sus respectivos gobiernos. No hay muchas sorpresas, salvo Brasil y Uruguay. El primero si bien tiene una autonomía “de hecho”, tanto el PT como el propio Lula se negaron a reafirmarla por ley. Y las insistencias por parte de la derecha y la banca continúan. En Uruguay reformaron la Carta Orgánica a la Uruguaya: sin mucho bombo, pero lo hicieron, reformando sus objetivos, vinculando a las metas del Banco con la producción y el empleo y fijando algunas normas para que actúe en coordinación con el gobierno. En Venezuela, el BCV tiene menos autonomía que la mano derecha de Scioli y algo similar ocurre en Ecuador. Lo que es importante destacar que prácticamente todos los bancos centrales tuvieron reformas “independentistas” en los comienzos de los años 90 y que su actual situación constituye un buen termómetro para ver los niveles de abandono del esquema neoliberal por parte de los gobiernos de la región. Abajo el caso x caso. Y más abajo el post de ayer, que tuvo poca portada.

En Brasil:

“Para exemplificar, a economista cita o pré-candidato do PSDB à presidência, José Serra, que defende publicamente taxa de juro baixa. “Se ele quiser mudar o presidente do BC e, por canetada, reduzir a taxa de juros, ele pode, porque a autonomia [do BC] é de fato, e não por lei.” O BC do Brasil tem trabalhado com “autonomia bastante grande” desde a gestão Fernando Henrique Cardoso, dinâmica que teve continuidade no governo do presidente Luiz Inácio Lula da Silva, afirma o professor Alkimar Moura, da Escola de Economia da Fundação Getúlio Vargas (FGV). Ele ressalva, entretanto, que, apesar da autonomia técnica, em termos administrativos o BC não é independente da Presidência da República. ”A diretoria do BC nunca conseguiu ter mandatos fixos. Qualquer diretor e presidente do BC pode ser demitido pelo presidente da República. Do ponto de vista formal, não existe autonomia administrativa.”

En Venezuela:

“El Gobierno bolivariano de Hugo Chávez sigue apretando al negocio bancario y no ha sido una excepción en la política seguida por el caudillo venezolabo el cambio de los estatutos del banco central, que a partir ahora tendrá competencias para financiar programas considerados “prioritarios” por las autoridades o PDVSA.”

En Uruguay:

“En cuanto a los objetivos de la entidad en el plano monetario, la ley sustituye el propósito de «velar por la estabilidad de la moneda nacional» que fi guraba en la Carta Orgánica de 1995 por el de «velar por la estabilidad de los precios contribuyendo a los objetivos de crecimiento económico y empleo» Entre los principales cambios contenidos en la nueva carta orgánica del BCU figuran aspectos relacionados con su estructura. Por otro lado, se crea formalmente el Comité de Coordinación Macroeconómica -que en la práctica viene funcionando desde 2004- integrado por el BCU,  y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), dedicado establecer los criterios y las metas de la política monetaria“.

En Ecuador:

“La pérdida de independencia del Banco Central del Ecuador, que se refrendó con la aprobación por parte del congresillo de las reformas a Ley de Régimen Monetario y Banco del Estado, eliminó la autonomía del Central y estableció una nueva conformación del Directorio de esta entidad y sus atribuciones. En el Directorio no existen ahora integrantes independientes del Gobierno.”

En Chile:

“El ministro de Hacienda, Andrés Velasco, expresó paradojalmente que con la elección de Vergara “se verifica una vez más la autonomía del banco” (23/12/09). ¿La autonomía se produce si lo proponen las fuerzas de derecha y su candidato presidencial da el visto bueno?  En verdad, es una “autonomía” que corresponde a un cuoteo político que viene desde el fin de la dictadura y que se ha expresado, por regla general, con la nominación de tres personeros de la Concertación y dos de la llamada Alianza por Chile. En los veinte años transcurridos desde la vigencia a fines de la dictadura de la actual ley orgánica del Banco Central han existido dos excepciones. Una al constituirse el primer consejo en que se nominó por dos años a un presidente de consenso entre la Concertación y la dictadura, Andrés Bianchi, después que Pinochet intentó designar a todos sus integrantes, y la segunda durante el gobierno de Lagos en que se nominó como su presidente, rompiendo el cuoteo habitual, a uno de los máximos exponentes en el país del pensamiento neoliberal, Vittorio Corbo, y se generó, por tanto, como expresión de “autonomía” una mayoría de derecha.

En el Senado la designación de Vergara se aprobó con únicamente dos abstenciones, la de Mariano Ruiz Esquide que la fundamentó en un problema de fondo, que no comparte el sistema de elección. Y la segunda de Alejandro Navarro que planteó otro tema central como es mejorar la representatividad del consejo, en el cual se ha expresado casi siempre un absoluto consenso detrás de los esquemas de política seguidos.

Uno de los escasos puntos que trascendió de la exposición de Rodrigo Vergara ante la Comisión de Hacienda fue su plena coincidencia con la no intervención del Banco Central ante los desajustes cambiarios, manifestando que el instituto emisor sólo puede intervenir cuando existe un desequilibrio de la paridad, lo cual en su opinión no existiría en la situación actual, a pesar de los efectos negativos que tiene su nivel en amplios sectores económicos. Por tanto, se sumó a una posición de no intervención que dificulta el proceso de recuperación de la economía nacional y que es absolutamente funcional a la visión de esperar que los mercados resuelvan los desequilibrios.”

En Colombia

“En tal sentido, el Banco puede negarse a atender requerimientos que eventualmente pudiera formular el Gobierno para cubrir faltantes fiscales. La independencia de la autoridad monetaria es un factor de significativa importancia para la credibilidad de las medidas que se adopten, lo cual redunda en un aumento de su efectividad.

En México:

“La autonomía del banco central impide que el gobierno y los diputados y senadores, electos por los mexicanos, puedan establecerle metas, corregir sus programas, cambiar a sus funcionarios. La elite del banco central decide lo que se propone hacer, cómo informará de su cumplimiento, fija las correcciones a sus metas, sin consultar a nadie. Su autonomía ha permanecido intocada desde los tiempos del salinato. La inflación ha estado ciertamente bajo control, pero nadie duda que eso ha costado a la economía varios puntos de crecimiento.”

2 Comentarios deja otro →
  1. 2010 Enero 9

    Buen trabajo Fede! muy útil para este momento. La autonomía, como murmurás, parece más que nada una cuestión semántica, como casi todos los dispositivos derivados de “las manos invisibles”. Es una linda pelea que a mi gusto corrobora un cierto rumbo y deja sin argumentos una vez más a los “progres” antiperonistas. Lo que tendríamos que discutir un poco es el asunto de la deuda, aunque personalmente creo que no hay demasiado para discutir. La máquina con la que escribo la pude comprar gracias al crédito bancario porque sino hubiese pasado hambre durante meses. Son unos hdp que me matan con los intereses, pero bueno, por lo menos…jajajaja. Por otro lado, algún día les vamos a empezar a cobrar impuestos y la balanza se va a compensar. paso a paso. Abrazo

  2. 2010 Enero 10
    DanielGB permalink

    Justamente lo de la autonomía de los BC es eso, una cuestión semántica. El otro día un economista del JP Morgan decía que reprochar que Arg. use reservas luego que todos los países desarrollados lo hicieron para salvar sus economías era hipócrita
    Por eso esto lo que debela es, una vez más, la falta de mirada estratégica del Gobierno.
    A esta altura son un elefante en un bazar. Y para peor, su capacidad de imponer se resquebraja cada vez más.
    Y como dice Agustín, el tema no es endeudarse si o no. Lo importante son las condiciones y en honor a la verdad dudo, y dudo mucho, que esas condiciones cambien en la Argentina en el mediano plazo considerando que se dejo pasar, tal vez, el momento para hacerlo; por el 2007 o 2008.
    Dos años que parecen una eternidad.
    En síntesis: No hicieron cuando tuvieron que hacer y ahora se quedan sin una pizca de poder, sin prisa pero sin pausa. Lamentable.

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