Bancando a Tabaré

2009 Diciembre 8
por Emiliano

07-168cUn fantasma recorre la blogósfera nac & pop: pero no es el del comunismo. Tampoco el del marxismo, ni el del chavismo. Menos del futurismo, del fauvismo, constructivismo, el del cubismo ni del ultraísmo. Se trata de un fantasma menor, cuyos contornos holográficos muestran rasgos antropomorfos, gorra roja con la visera para atrás y el hábito de mascar chicle balbuceando cosas como “el Frente Amplio es la Alianza”, “lo que pasa es que los uruguayos no entienden el peronismo” o afirmaciones del estilo. Y bueno, así como según Marx, para acosar al fantasma del comunismo la vieja Europa apeló al Papa y al Zar, a Metternich y a Guizot, hoy podemos recurrir a nuestro  evangelio: “El anti-progresismo cansa. Cansa tanto como el progresismo, pero no, cansa más”.

¿Se puede ser progresista y popular?

Tabaré Vázquez y su gestión, además de tener una imagen positiva altísima, generaron el consenso en buena parte de la sociedad para que se hable del mejor gobierno de los últimos 100 años.  No se caracterizó por ninguna gesta patriótica al estilo de su par bolivariano. Se trató más bien de un  abuso de sobriedad republicana. Si le gusta tanto a Pepe Eliaschev, está bien que nos moleste un poco.  Compararlo con De la Rúa parece más que un  exceso.  Fue una gestión con infinitos logros de impacto directo sobre la población. Para reseñar algunos podemos decir que se reinstaló la negociación colectiva y los consejos de salarios; aumentó la cobertura sindical desde el 10% al 21% de la PEA; disminuyó el desempleo desde 13.1% en 2004 hasta 6.9% en agosto de 2009; se crearon leyes de protección social para trabajadores rurales y domésticos; el salario mínimo aumentó un 63%; el salario real aumento el 23% entre 2005 y 2009; la informalidad laboral cayó del 41.9% al 33.3%; el crecimiento económico promedio del 7,2 %; creció el consumo y las inversiones; creó una red de cobertura social; aumentó el monto y la cobertura de las asignaciones familiares y de jubilaciones; llevó a cabo el Plan Ceibal (una de las joyas de los frenteamplistas), que implica una computadora portátil por cada niño o niña de las escuelas públicas del país; la pobreza cayó de 31,9 % en 2004, a 20,5 % al primer semestre de 2009; la indigencia pasó de 3,9 % a 1,5 %.

En materia de política regional, fue uno de los presidentes latinoamericanos que se negó a la firma del Tratado de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en la IV Cumbre de las Américas desarrollada en Mar del Plata en Noviembre de  2005. Sin embargo, un tiempo después coqueteó con un TLC con el gobierno que encabezaba Bush, algo que finalmente no prosperó. Un punto crítico fue el mal manejo que propinó al tema de las papeleras. De éste lado del charco no hicimos nada para sentirnos orgullosos. Bueno, para algun@s si.

La gestión tuvo y tiene sus puntos oscuros y cuestionables. El principal, o por lo menos el que más ruido le generó, tanto dentro del Frente como en la calle, fue el veto a la Ley que despenalizaba el aborto. Por ese veto, que forma parte de los atributos presidenciales, tuvo que soportar la movilización de la sociedad civil y hasta el Congreso del FA, realizado en diciembre pasado, ratificando la voluntad despenalizadota en caso de un nuevo gobierno.

Otra deuda del gobierno del FA, es la redistribución de la riqueza, esa jodita que en América Latina suele venir acompañada del conflicto. Uno de los coeficientes que se utilizan para medir su evolución es el Gini. El mismo, mide la brecha entre ricos y pobres, y para el período del presidente Vázquez muestra una baja de 0,44 a 0,42. Es poco. Pero ubica a Uruguay en un lugar de privilegio en América Latina.

En Argentina no hay nada parecido al Frente Amplio. Ni el Frepaso, que su en su vocación de poder y su pragmatismo olvidó que sus objetivos estaban en trascender el bipartidismo y hacer algún ajuste al modelo económico del menemismo. Ni el SI, que mostró mucha solidez técnica en varios de sus diputados pero la gestión no figura ni en su agenda a largo plazo. Tampoco Binner, que si bien compartió asesor de campaña con Tabaré Vázquez, su marco de alianzas a nivel nacional lo alejan de constituir tanto una opción progresista como popular. Menos el Proyecto Sur de Pino y Lozano, que mostraron una vocación mediática inversamente proporcional a su vocación de poder y sin más agenda  que denunciar saqueos y mamarrachos. El Frente Amplio mostró que al menos en Uruguay, existe la posibilidad ubicarse en el espacio que va del centro a la izquierda, generando amplios  consensos y con una buena aceptación en la sociedad. Entonces, ¿se puede ser progresista y popular?

Entre Ricardo Fort y Ricardo Forster

Popular fue originalmente un término legal y político, del latín popularis, perteneciente al pueblo. Mas tarde, empezó a ser concebido como “bajo” o “vil”. En momentos que occidente se aprontaba a la modernidad, popular fue concebido como “ampliamente aceptado” o “admirado”. Desde las ciencias sociales, la disputa se dio entre la antropología y las ciencias de la comunicación: para unos, estaba asociado a cuestiones folklóricas y a la tradición; para otros, la acción homogeneizadora de las industrias culturales arrasaba las particularidades de lo local y estaba más asociada a lo masivo. Muchos años pasaron sin resolver entre tradición o masividad, pero el éxito de las ferias artesanales tipo Plaza Francia en todo el mundo les dio la pauta que lo mejor era romper con la polaridad y empezar a trabajar juntos.

En éstas tierras, el término popular a la hora de las caracterizaciones políticas, siempre estuvo teñido por la polémica entre el uso del bigote reglamentario a lo Bombita o el bigote pulcro a lo Micky Vainilla. Aprovechando que un amigo movió el avispero proponiendo una discusión sobre la clase media argentina, me tomo la libertad de abrir otra pestaña para pensar el término de lo popular en la política doméstica. Y ya que estamos anticipo algunas sugerencias: Primero, para que sea popular, tiene que ser ampliamente aceptado. Segundo, y para evitar que casos como Ricardo Fort, o más abstractos como el machismo, sean concebidos como lo populares, propongo que se tome en cuenta el enfoque de Gramsci, que plantea lo popular a partir de la posición que construye frente a lo hegemónico. Si se toma la segunda más que la primera, sería muy fácil terminar en posiciones estéticas que sólo extraordinariamente ocasionarían alguna cosquilla a los sectores dominantes. Para esto, una última sugerencia puede ser, concebir lo popular no como opuesto a la masividad, sino como una forma de actuar en la misma buscando una posición que no se alinee con los sectores dominantes y hegemónicos.

10 Comentarios deja otro →
  1. 2009 Diciembre 8

    Enorme post, loco. Enorme. Justicia con el paisito.

  2. 2009 Diciembre 10

    Qué bueno esto. Creo que no paramos de aprender.

    Ahora, ¿en el repaso no mencionás al EDE porque quizás encarne la promesa de eso que los otros ni a palos? (¿Mejor no quemarlo?)

  3. 2009 Diciembre 10

    excelente pacho, muy muy bueno felicitaciones
    es mas, has logrado algo impensable en mi: tenerles mas respeto cultural a los botijas.

  4. 2009 Diciembre 10

    Si me permiten creo que buena parte del problema pasa por la reconstrucción de un horizonte deseable para los sectores populares. Después de que los sueños revolucionarios se revelaron pesadilla. Después de que al despertar el desayuno lo sirvieran los que por cuarenta años habían tenido que soportar la amenaza comunista (y el chantaje suave, educado, de los socialdemócratas que daban por descontado el susto que provocaba ese primo lejano grandote pero cada vez más osteoporósico). Después de que acá el peronismo pasara de su versión setentista (tensión entre el vamos por todo y el quietos porque nos parten la cabeza / “miren cómo termino Allende”) a su versión noventista (que el pueblo se ajuste a sí mismo, que el pueblo trabajador se convierta en pueblo consumidor). Desapareció cualquier horizonte de progreso colectivo. Sobre todo de progreso popular. Y ese es precisamente el nudo del problema. Va siendo el tiempo de proponer algún horizonte de progreso. El frente ha sido hábil, creo yo, en volver a introducir una linearidad en el tiempo. Una linearidad lenta, uruguaya, pero una linearidad al fin. La linearidad que falta acá, donde todo se evapora como una gota de alcohol. Y así como nada grande puede construirse con tristeza, nada grande puede construirse sin futuro. Porque lo popular, como indica Emiliano, es un proceso, una trayectoria, un progreso, hacia la hegemonía, o contra la hegemonía. No importa.
    Hay que volver a pensar futuros posibles. Futuros popularmente posibles. Sin patriadas guevaristas, sin atajos frepasistas. El tiempo. El problema es el tiempo.
    Saludos

  5. 2009 Diciembre 10

    todo eso que decis vos alejandro, se intenta tibiamente (como en casi todo el continente) con avances y retrocesos en nuestro país, Argentina, que por ser justamente otra realidad, con otras condiciones sociales, economicas y culturales ensaya sus caminos de una manera distinta a la de los botijas.

    ni atajos frepasistas ni aventuras guevaristas, tal cual
    tampoco utopias reaccionarias pinosolanistas

    el kirchnerismo en nuestro pais ha demostrado, como lo hizo siempre el peronismo, los limites posibles a la construccion de transformaciones profundas con desarrollo economico e inclusion social, el kirchnerismo hizo carne hasta donde podemos, hasta donde nos dejan los malos y hasta donde las propias contradicciones del espectro popular tambien nos restringen.

  6. 2009 Diciembre 10

    A lo Fucol, dicotomía pueblo/población
    población = clase media argentina? (medible, manipulable, marketing, cerveza quilmes, ringtongs, ahorros, inseguridad, ricardo fort, etc)

  7. 2009 Diciembre 10

    Martín: se agradece.
    Yeannoteguy: si, no hablé del EDE porque no sabría muy bien qué decir. me cae bien Sabatella y está en una encrucijada importante en un momento de mierda para pensar en futuro. si se para, por ahí andaremos.
    l: gracias, era la intención lograr el respeto y la comprensión del proceso uruguayo en personas como ud. tengo que reconocer mi sorpresa por haberlo logrado
    Alejandro: claro, el tiempo. el tiempo que no te deja ver ni por dónde empezar. leyendo el comentario y algún post tuyo de hace unos días, creo que “seguridad y política”, me queda la idea de para empezar, hay algunas palabras que se nos tienen que volver más familiares: orden y progreso. nunca me hubiera imaginado agitar esas consignas y no se si echarle la culpa a la coyuntura o la edad.
    ed: pensaba entrarle a esa dicotomía sin terminar como Lius Almirante Brown.

  8. 2009 Diciembre 12
    memo permalink

    Buenísimo Pacho. Felicitaciones

  9. 2009 Diciembre 16

    A la edad. Claramente.
    Saludos.

  10. 2010 Septiembre 14

    ABC

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