Lacló, Lacló, Lacló, la puta que te parió!!!

2009 Noviembre 30

laclau_smallO “Lacló, Lacló/ qué grande sos”, no recuerdo cuál de las dos canciones oí cantar en mi sueño. Yo tuve un sueño: pasaba caminando por el bar Antojos de avenida de Mayo y entre dos sacaban a empujones a alguien cuya cara y cuya voz eran las de Mendieta. Este falso Mendieta gritaba “¿quién carajo les tradujo tan mal a Lacló?”. Los personajes de los sueños son ficticios, y cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia. “La moda de un Fucó o Fuckuyama fue menos nociva –decía mi Maestro- y toda moda literaria es una ficción que encubre intereses. Tras ella. Por ella. Sobre ella. Contra ella.”

Pero ese sueño no tiene que ver con nada. Yo ando estos días a upa de una pregunta (¿qué significa que un gobierno se pelee con la clase media?) y de sus presuntas respuestas en formas de pregunta. Respuesta 1: ¿significa que se pelea con la idea de movilidad social? Respuesta 2: ¿la clase media aparece también con una línea de defensa contra aquellos que la acechan, contra los que quieren entrar a ella? Es todo tan complicado que da ganas de suscribir a la consigna: “¡fuimos todos!”, con la que titula ese canalla su libro en venta en-todos-los-puestos-de-diario. Los que colaboramos para que esta desgracia ocurra, para que el kirchnerismo (una criatura nacida de esas entrañas) se pelee a muerte con la Clase Media, los que pusimos nuestro granito, nuestro post, nuestro ingenio, al servicio de acentuar esa irritación ante el primer cacerolazo, cometimos un pequeño delito de lesa humanidad política. Ocurrió lo que esperábamos que ocurra: y eso nos hace cómplices, de alguna manera. El ripio kirchnerista había sido un poroto, pax progresista, “Conurbano y Derechos Humanos”, pero cuando se declaró el conflicto agrario ya teníamos montada en nuestra mente la escena clasista y combativa: la mucama junto a la señora, la cacerola de teflón, las esquinas de Callao y la prosa telúrica… La clase media y la clase política son las dos clases sociales argentinas: la arqueología del saber debiera responder el año y la fecha precisa en que se declararon la guerra fría (guerra que incluye tratados de paz e intifadas, sucesivamente). A la clase obrera se la sepulta cada tanto: la sepultó 1976, la sepultó 1983, 1989, 1995, 1999… Y así. La democracia es gris y mata el pueblo, dicen, y la clase media que, ¡estuvo a la izquierda de Menem y a la derecha de Kirchner!, es el perfecto producto de la democracia. Democracia es… construcción de clase media. Cito a Federico Vázquez: “¿No es la clase media la verdadera hija histórica del peronismo? ¿Si es así, si el papá del maxikiosco fue un “ascendido” de los ‘40, si la maestra de primaria un poco gorilona es la primera de su familia que hizo “estudios”, y así…habría que pensar que el peronismo es el propio responsable de su antiperonismo? O sea, hay uno, inciático que dijo “Aluvión zoológico”, que se espantó con los cabecitas negras y pintó Viva el Cáncer, pero eso era parte de un país dónde la clase media moderna estaba naciendo, con suerte. La clase media gruesa, gorda, mayoritaria, la nuestra, sólo puede existir en un país que ya tuvo al peronismo. Y si es así, pensaba, ¿no habrá que cambiar la forma en que se defiende y se teoriza al peronismo? ¿No habrá que “bancarlo” por el overol, pero más aún por la catarata de cuentapropistas, profesionales y maestros y demás especies clasemedieras?”

Es difícil traducir el eco de la lucha de estos días por la distribución de la riqueza, y el escenario oficial que se ofrece, porque es inevitable una pregunta: ¿cómo se articula en “la gente”  la puja distributiva con el patrimonio del matrimonio presidencial? La gente y el sentido común podrían decir que aceptan el orden natural: que los que menos tienen pidan mas. Pero a esta altura de las circunstancias, la gente, esa “gente de mierda”, esos “oyentes que llaman y hablan en la radio”, esperan que los Kirchner repartan SU acumulación. No el Estado, no el gobierno. Los Kirchner. La condición millonaria, digamos, sí es un problema. No es El problema, sí un problema de la sutileza con que se hace la historia. Ese hilado fino. Como dijo Ricardo Forster en su mejor frase (corta): preferiría que no sean millonarios.

Hagamos el mito de la clase media. Hagamos la historia de la clase de cuya expansión depende la nación moderna. Diego, del blog Dudo de todo, en uno de sus motines disparó: “era mas clase media, no menos”. Suspendamos por un año el uso de la palabra conurbano, con la sola excepción de Manolo y Conu, oráculo etnográfico de “la sombra terrible”, y veamos qué sale. Ensayemos definiciones:

La clase media es un punto de llegada de movilidades sociales ascendentes y descendentes, una intersección, un coágulo de luchas simultáneas de individualidad y colectividad.

La clase media son plasmas y memoria, Derechos Humanos y “derechos humanos de los delincuentes”.

La clase media es un lugar reivindicable.

Clase media, como decir: nieto de un abuelo decadente que perdió su nobleza en los “burros” de la economía argentina, un administrador de viejas rentas.

O decir: nieto de un héroe de la clase obrera que luchó para que sus hijos sean profesionales, y familia donde todos deberán ser enterrados (hasta el nieto que pasa la tarde en el ciber) con el carné de la UOM.

La clase media no nació media. O si nació media tuvo que pelear contra viento y marea para mantener ese equilibrio, ese punto fijo en las mareas. Y en esa pelea hubo, hay y habrá reflejos blancos de apartheid.

Los restos de la cultura 70 podrían encontrarse en ese odio visceral hacia la clase media: un odio tan de clase media, un odio de parientes, un odio de quienes se conocen los hábitos, un odio de vecino de arriba que oye la radio tilinga y la risotada de Listorti a todo volumen a la noche. Es el odio de quienes conviven. A quienes el mismo kiosco les lleva el diario. Es un odio que da ganas de gritar: ¡vecino hijo de puta apagá la tele!

La tilinguería es el sujeto de la historia. La clase alta son los laureles podridos sobre los que el capitalismo no duerme. La clase obrera irá al paraíso. La clase media es la clase de este tránsito en la Tierra.

Perder la clase media es perder la modernidad que entraña un proyecto nacional. El hit de Haddad: ¡igualemos para arriba! (Una visión que dice: El pueblo no puede ser defendido por todos los monasterios sociales, los curas villeros que aman la pobreza, que la defienden con ese evangelio relativista de cultura villera y cultura de Dios, ese caleidoscopio de estampitas de santos y difuntas que giran en falso, que hacen aparecer una casa precaria como una santería… No. La pobreza está mal. Y la organización que vence al tiempo es la que vence a la pobreza.)

La clase media es la parte por el todo: allí se decide la suerte de la estrella política que acompañará a un proyecto. Y está escrito en la constitución invisible del orden democrático: no hay proyecto político sin clase media. Todos quieren matar al enano progre que llevan adentro. Yo no. Llevamos seis años de conquistas materiales juntando ‘papers’ con dilemas sobre la organización popular: pero la suerte del kirchnerismo la explicó su capitalismo. Kirchner sabía algunos números de la Memoria: la cantidad de ventiladores y aire acondicionados que se vendieron en sus cuatro años.

Serás Amado contra todas las Diana Conti’s de este mundo.

21 Comentarios deja otro →
  1. 2009 Noviembre 30
    pablo bonacalza permalink

    Bárbaro, pero aparte hay algo muy práctico, es mas fácil que el 30% de la población suba al resto, que los 70% deseen bajar. Esta cosa de la clase media, sabemos, de la argentina, no del resto de latinoamérica. Quiero decir, no hay proletarización posible.

  2. 2009 Noviembre 30
    pablo bonacalza permalink

    Ah! y odiar a la clase media, desde la clase media, es muy cheto

  3. 2009 Noviembre 30
    pablo bonacalza permalink

    Pero me parece que como sigas tan inteligente te van a dejar de venerar en artepolítica.
    Abrazo

  4. 2009 Diciembre 1

    La clase media es un efecto no deseado del peronismo.

    Pero Mario Benedetti la pinta mejor, no?

    Salú!

  5. 2009 Diciembre 1

    Los sectores medios porteños son “extravagantes”, al decir de Chacho Alvarez. Implican un laburo que no te garantiza éxito. Es muy difícil porque, aún si los sectores “nacionales y populares” trataran de trabajarlos, hay “otros” que los laburan todo el tiempo también.
    Abrazo

  6. 2009 Diciembre 1

    Pablo: gracias por las palabras. Pero una cosa que queda clara en estos días: AP es el sitio mas democrático que hay.

    EP: la clase media es el efecto deseado del peronismo. Pero entendimos todo al revés.

    Escriba: nada hay mas sectario que los “sectores nacionales y populares”.

  7. 2009 Diciembre 1
    Federico Vázquez permalink

    Sumando a la idea general del post de Martín: ¿el gobierno, no está siendo gorila al pensar que cosas como el INDEC y las candidaturas testimoniales, por dar dos ejemplos fuertes, solo le preocupan a la “clase media”? ¿Cómo es? ¿a los laburantes, a los pobres, sólo les importa el estómago? El peronismo puso pisos no sólo económicos, si no también culturales, políticos, etc.

    Una de las grandes cosas que tiene la Argentina, a diferencia de otros países, es que la agenda que se discute -así sea manipulada por los medios o quien fuere- es casi la misma para toda la sociedad. No existen temas clasistas, casi todos atraviesan a la sociedad de una manera bastante vertical.

    abrazo

  8. 2009 Diciembre 1
    martín a. permalink

    La clase media vendría a representar en si misma, la dinámica de un orden democrático estable, el verdadero lugar mestizo de la sociedad. la clase media para adentro tiene menos prejuicios clasistas que las clases altas, sin dudas e, históricamente, referentes no tan definidos y duros como los de la clase obrera (hoy un sujeto muy complejo que habría que redefinir con mucho cuidado).
    Por otra parte, no hay nada más despreciable que alguien negando su origen de clase, lo que no quiere decir que no haya explicaciones para eso.
    La sensación es que todo empezó a complicarse en los 70 porque se viola lo que nunca se había violado completamente, el origen de la clase media, es decir, lo que en términos clasistas estaba por debajo y, ahí, se da el comienzo de la polarización que desde entonces presenta más caudal hacia la derecha. ¿Quién quiere identificarse con un origen que, además de no ser muy atractivo (porque lo que se deja atrás en el ascenso social nunca es algo para mostrar a las visitas), encima pierde sus conquistas y se transforma en blanco fácil?.
    Quizás ahora el problema es que las nuevas conquistas de clase trabajadora con el kirchnerismo se dan en un marco donde las conexiones históricas entre clase estos sectores y los medios están completamente quebradas. Yo ya escuché mucho en casa (clasemediera 100%): “cómo puede ser que un camionero gane más que un maestro”.
    Habrá que acordarse que todos tenemos un albañil en la familia.

  9. 2009 Diciembre 1
    DanielGB permalink

    “La clase media es el efecto deseado del peronismo. Pero entendimos todo al revés”
    BRILLANTE.
    Por que la disyuntiva está en desentrañar por que el “efecto deseado” es el peor opositor.
    Seguramente asimilemos mejor a ese gelatinoso sector al que llamamos clase media el día que nos reconozcamos como parte de…

  10. 2009 Diciembre 1
    César permalink

    Brillante, como de costumbre

  11. 2009 Diciembre 1

    Los Patovicas son la clave, el deseo de “exclusividad” de los 80.
    “el vos no entras”; por las zapatillas, el corte de pelo, o el físico.
    Todo lo contrario a el periodo 45/76, “bienvenidos al tren”, de Sui Generis.
    Del boliche a los 15, a los 20 de la militancia; y los 40 a la Clase.
    Esa obsesión por el detalle diferenciador, es el motor de la Oposición; mas allá de los pecados K, que son muchos.
    Un abrazo

  12. 2009 Diciembre 1
    IANVS VINCE permalink

    Discutible hasta el último punto, y revulsivo en su título (aguante lacláu, carajo), pero… brillante. Todos focos puestos donde hay que, todos los pinchos trinchando la masa amorfa del lugar común. Bien ahí. Necesario.

    No quiero echar nombres para los responsables políticos de haber operado sobre tamaño error, porque todos somos sin duda culpables.La clase media, “esa clase”, o es utopía consumista, o es la esquina del sentido común donde se apila todo lo heterogéneo a la sumatoria política de escuela primaria (y ese afán heterogéneo termina, de paso, siendo la cualidad ideológica por excelencia de su propia auto-identificación como clase-ficticia, el espacio apoeteósico de la libertad del ser en el mundo que le es dado… la utopía consumista, y no hay vuelta que darle).

    El ascenso social parte del sujeto obrero, del trabajador. Ya. La clase media será, a lo más, el estado transitorio de conciencia que le hace llevadero el camino sacrificado del bienestar, en reemplazo de la conciencia autohumillante de la incapacidad para el mercado que deriva en la vida de busca o el heroísmo de la ilegalidad.

    Peronismo. Identidad “clase media” como reactivo. Ok. He ahí el quiebre. Y la potencia política de un proyecto popular. Por eso mismo: Laclau vence.

  13. 2009 Diciembre 2

    Flor de desmenuzamiento loco!!! Como para armarse un sanguchito de clase media (El sanguche real puede diferir del de la foto, porque en realidad no hay sanguche, es sólo una imagen cuidadosamente armada por expertos).
    Los alemanes, por ejemplo, comen la salchicha, la mayonesa y el pan por separado…así evitan el sometimiento al imperialismo. Acá, cuando salió McDonalds todos los niños de clase media y sus padres hacían colas para probar las nuevas delicias.
    Entonces, una de las soluciones posibles es crear una casa de comidas rápidas que venda choripanes. Poner a las cooperativas a armar McChoris en todo el país y esperar los resultados…Si se gorilizan, tu artículo va a ser una biblia.

  14. 2009 Diciembre 2
    Germán permalink

    El problema no es la clase media. El problema no son sus plasmas, sus autos, sus aires, sus casas, sus cosas. El problema, declarémonos culpables también, es que no comprenden la relación causa-efecto entre su bienestar económico, y la razón maximalista de su ascenso. ¿Importa? Bueno, seguramente lo único que importa es que los responsables de ese ascenso sean capaces de hacerles sospechar a aquellos la causa de su mejor estar. Y así, parezco responderme yo solo. Pero no sé que dirá Ud.

  15. 2009 Diciembre 2
    Opinador permalink

    El artículo muy bueno pero…
    AGUANTE Diana Conti!!!!!!

  16. 2009 Diciembre 2
    Primo Louis permalink

    Excelente. Cuando decís:

    La clase media son plasmas y memoria, Derechos Humanos y “derechos humanos de los delincuentes”.

    Me hizo acordar que Foucault decía que la verdad es esa chispa que se produce en el choque entre dos espadas.

    Y la clase media es algo así, porque no es que son plasmas Y memoria. Es que ahora es plasma y dos segundos después memoria; pura singularidad, resultante de lo social más argentino y causa del acaecer futuro de la clase política.

    Conducir sin dejar de representar. Pucha que difícil.

  17. 2009 Diciembre 2
    Federico Vázquez permalink

    Manolo: Está bueno esa diferencia que marcás entre los dos momentos históricos. Inclusión e exclusión. Aunque creo que es un error pensar que hoy el punto clave de los sectores medios argentinos es la “exclusividad” o el “vos no entrás”. Al contrario. El contra ejemplo perfecto es la escuela pública. Ahora, justamente, ¿como operamos sobre eso? La clase media sufrió el mismo proceso de fragmentación en mil pedazos que la obrera, pero con la enorme diferencia que emergió como políticamente dominante de Alfonsín para acá.
    En algún punto -lo digo con alguna dosis de ironía- habría que invertir el mandato proletarizante de la militancia setentista: a estudiar a la clase media, a meterse en sus recovecos, a pensar sus mecanismos ideológicos, su relación con los medios, etc. Si las herramientas de la política clásica poco aportan para interpelar a los jirones de la otrora columna vertebral, ni que hablar para convencer a las capas medias.

  18. 2009 Diciembre 2

    Lo interesante es que el 80% de los habitantes urbanos se autodefinen como clase media, desde los ricos hasta los obreros.

  19. 2009 Diciembre 3

    Ahora bien, hay una gran distancia entre sectores medios y burguesía nacional. Claro que esa es una construcción eurocéntrica, pero además de todo lo que decís con bastante razón, ADEMÁS estos sectores medios tienen el coco colonizado.

  20. 2009 Diciembre 11

    Un tipo ya grande (peronista para más señas) me decía la otra vuelta: ¿por qué la mayoría de los militantes suponen que no es necesario hacer política EN o CON la clase media? ¿por qué no dotarla (dotarnos) de organización, de una representación que no sea la de “los expertos” que hablan por TV? ¿por qué se supone que eso no es necesario?
    Quizás no nos animamos a “encarnar” la clase media que efectivamente muchos somos.

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